- La demanda del paciente había sido denegada en dos ocasiones, y ha sido finalmente estimada a través de Fidelity
- Se pidió la Incapacidad Permanente en grado de Gran Invalidez para el paciente, pues necesita siempre de una tercera persona para desempeñar sus funciones básicas
- La falta de asesoramiento especializado y los cobros por adelantado son las dos grandes barreras para acceder a la incapacidad laboral según Lorenzo Pérez, presidente de Fidelity
Madrid, 19 de diciembre de 2019.
El grupo de consultoría legal líder en España en tramitación y obtención de pensiones por incapacidad laboral, Fidelity, ha conseguido que un paciente con pérdida visual irreversible obtenga una pensión en base a la Incapacidad Permanente en grado de Gran Invalidez. Esta persona presentaba serios problemas visuales desde 1990, que se han ido agravando con los años, aunque sus demandas para conseguir la Gran Invalidez fueron desestimadas en dos ocasiones a través de otros despachos no especializados.
Los informes médicos determinan que el paciente sufre retinosis pigmentosa en ambos ojos en estado terminal, sin posibilidad de mejoría, con campo visual abolido en ambos ojos y que precisa ayuda de otras personas para realizar actividades básicas de la vida diaria. En términos legales, se le diagnostica con “pérdida visual en ceguera legal irreversible sin posibilidad de tratamiento”. Por lo cual, necesitaba la pensión fijada por la ley para personas con Gran Invalidez, no solo por no poder desempeñar actividad laboral alguna, sino por la dependencia de una tercera persona que le ayude a desarrollar actividades básicas de la vida diaria como deambular, vestirse, higiene, comer, etc., que es lo que, jurídicamente, caracteriza la Gran Invalidez.
“Hemos trabajado duramente para reconocer al demandante la Incapacidad Permanente en grado de Gran Invalidez derivada de enfermedad común, puesto que anteriormente se le había denegado la revisión de grado por agravamiento”, explica Lorenzo Pérez, presidente de Fidelity, añadiendo que, en un principio, a esta persona le fue reconocida la incapacidad permanente absoluta para toda profesión u oficio por su dolencia retinopatía pigmentaria, con una agudeza visual de 0,3 y 0,1 (la legislación establece que, por debajo del 0,5 está prohibido conducir). Sin embargo, esta enfermedad ha ido agravándose notablemente con el tiempo, como demuestran los informes médicos.
La base reguladora para el cálculo de la pensión derivada de enfermedad común asciende a 1.673.75 euros y el complemento de Gran Invalidez a unos 1.000 euros, así que se le ha conseguido casi duplicar la pensión que estaba percibiendo. Además, Fidelity exigió que, debido a la edad del paciente, habían de tenerse en cuenta los últimos 8 años de cotización y no los últimos cinco, como se había determinado anteriormente.
“Es uno de los muchos casos en los que se desestima jurídicamente una demanda que el paciente necesita para poder vivir dignamente. Muchas veces, el mayor obstáculo es la desinformación y la falta de asesoramiento”, asegura Lorenzo Pérez.
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