El libro está ambientado en la región cántabra, se remonta a hace 150 siglos y documenta de manera brillante las primeras épocas del arte rupestre
El prólogo está escrito por Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria
¿Los bisontes de Altamira es una oportunidad para viajar 15.000 años atrás en el tiempo?
¿Supone la novela un intento de revalorizar el arte rupestre de Altamira en nuestra Península?
El libro, ambientado en la Cornisa Cantábrica, propone un acercamiento al clan ghámana, que consideraba a los bisontes como dioses, ¿cuál es la mayor dificultad de escribir y documentarse sobre sucesos que ocurrieron hace tantos siglos?
¿Qué determinó que se escogiese la región que ahora conforma Cantabria para ambientar esta increíble historia?
¿Qué es lo que hace tan emocionante el viaje del protagonista desde las montañas cantábricas a la meseta castellana, llegando hasta el Mar Mediterráneo?
¿Es la forma de tratar ese talento innato y el despertar de la creatividad en el ser humano lo que hace esta obra tan especial y conmovedora?
¿Qué sentido tiene en esta novela la frase de Pablo Picasso: “desde Altamira todo es decadencia”, acuñada por Miguel Ángel Revilla en su prólogo?
Madrid, 25 de junio de 2019.– Los bisontes de Altamira (ediciones Kolima) es el nuevo libro de Alberto Vázquez-Figueroa, que fue presentado recientemente junto a Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria (región donde está ambientada la novela), a su vez prologuista de la obra. En su última creación literaria, el afamado periodista y escritor Vázquez Figueroa narra la historia de un cazador de bisontes de la época prehistórica, que convierte una cueva en un enorme lienzo del arte de la época.
La historia de los bisontes de Altamira transcurre hace 15.000 años. En lo que hoy en día conocemos como la Cornisa Cantábrica, los ghámanas se establecían en las cuevas naturales de las montañas. Habían aprendido a sobrevivir con lo que les proporcionaba el mar y con las hierbas y pequeños animales que les brindaban los bosques. Los bisontes, los animales más preciados por su carne y su piel, habían elegido otras rutas y hacía ya tiempo que no pastaban por allí. Para los ghámana los bisontes eran casi semidioses de los que sus padres y abuelos hablaban como si constituyeran el remedio a todos los males y su leche la panacea que curaba las más crueles enfermedades. Cuando el clan consideró que tenían la edad suficiente, Ansoc y su primo Mungo fueron enviados en busca de bisontes para intentar atraparlos.
Alberto Vázquez-Figueroa regresa así con una novela muy bien documentada y definida como “apasionante”, en la que nos detalla cómo vivían nuestros antepasados prehistóricos. El viaje de estos jóvenes en una Península Ibérica de hace 150 siglos nos traslada desde las montañas cantábricas a la meseta castellana y llega incluso al Mar Mediterráneo. Es una historia sobre el talento innato y el despertar de la creatividad en el ser humano reflejada en el joven Ansoc, que pasará a la Historia como el primer genio de la Historia del Arte.
El presidente de Cantabria y prologuista de la obra, Miguel Ángel Revilla, destaca que “miles de años después, artistas de todos los estilos y procedencias siguen volviendo sus ojos con admiración a esa cueva y a ese creador, que inspiró las reveladoras palabras atribuidas a Pablo Picasso: ‘desde Altamira todo es decadencia’”.
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