- La exposición solar, la baja humedad ambiental y el aire acondicionado pueden favorecer la deshidratación y el deterioro de la piel durante los meses de verano
- Jerónimo Ors, farmacéutico y director de Cosméticos Paquita Ors, propone recuperar la piel mediante una estrategia de capas sucesivas de cosméticos
El verano es una de las épocas del año en las que la piel está sometida a una mayor exposición a factores externos. La radiación ultravioleta, el calor, la exposición prolongada al aire libre, los baños y la escasa humedad ambiental pueden contribuir a que la epidermis termine la temporada más deshidratada y castigada.
A estos factores se suma el aire acondicionado, que reduce todavía más la humedad ambiental. En ciudades del interior como Madrid, explica Jerónimo Ors, farmacéutico y director de la firma de cosmética botánica Cosméticos Paquita Ors, pueden darse días con niveles de humedad relativa muy bajos, una circunstancia que puede favorecer la pérdida de agua de la piel.
«A nuestro órgano más grande, la piel, le gusta estar tranquila y a la sombra. Nosotros nos lo podemos pasar bomba, paseando, nadando o yendo en bicicleta; pero nuestra epidermis se estresa, se deshidrata y sufre la agresión de la radiación ultravioleta», señala Ors.
La protección solar: el primer paso
Antes de hablar de recuperación, el experto recuerda que durante el verano la prevención debe ser la prioridad. La protección solar debe utilizarse de forma adecuada y renovarse cuando sea necesario, especialmente después del baño o de una exposición prolongada. «La primera norma para estas semanas de sol y aire libre es la protección solar. Nunca debe ser inferior a 50, pero hay que recordar que esto no significa que tengamos una protección total. El sol, aunque menos, sigue siendo agresivo», explica.
Rehidratar y recuperar la piel tras el verano
A la vuelta de las vacaciones, uno de los principales déficits que presenta la piel es la deshidratación. Una forma sencilla de observarla es comprobar si, al pasar una uña suavemente por brazos o piernas, aparece un polvillo blanco. Según Ors, esto puede ser indicativo de que los corneocitos, las células de la superficie de la epidermis, están desprendiéndose con mayor facilidad debido a la alteración de la capa superficial.
Para afrontar esta recuperación, Jerónimo Ors propone una estrategia denominada skin flooding o impregnación de la piel, basada en la aplicación sucesiva de diferentes productos, cada uno con una función específica. «La idea es darle a la piel sucesivas capas de producto, cada una con su actividad», señala.
La propuesta comienza con una limpieza suave, evitando eliminar de forma agresiva la capa protectora de la piel. Como siguiente paso, recomienda incorporar un agua botánica, como agua de avena, manzanilla o rosas, para eliminar impurezas respetando la superficie cutánea. A continuación, el experto propone prestar especial atención al contorno de ojos, con el fin de mejorar la microcirculación de esa zona y ayudar a reducir la apariencia de bolsas y ojeras. El siguiente paso sería la aplicación de un suero con ácido hialurónico y activos destinados a favorecer la hidratación y recuperación de la piel, junto con extractos vegetales como la Kigelia o la Quilaya. Después se incorporaría una crema hidratante y antioxidante, destinada a reforzar el cuidado de la piel frente a los radicales libres generados por la exposición solar.
La rutina nocturna completaría este proceso con un suero tensor del óvalo facial y una crema de tratamiento con retinol o retinal, activos utilizados en cosmética para favorecer la renovación cutánea.
Para Jerónimo Ors, la clave está precisamente en no intentar compensar todo el daño acumulado aplicando una cantidad excesiva de un único producto. «A la piel le sienta mejor aplicarle varias capas de cosméticos, intercalándolas y dejando pasar unos minutos, que darle una sola crema en gran cantidad, que puede producir un efecto comedogénico e incluso irritante al tapar los poros», concluye.
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