- Con motivo de la celebración del Día de Acción de Gracias, el empresario y escritor Cipri Quintas nos recuerda la importancia de “dar las gracias y apartar el ego” para aumentar el bienestar emocional
El próximo 23 de noviembre, coincidiendo con el cuarto jueves del mes, un año más volverá a celebrarse el Día de Acción de Gracias, una festividad muy significativa en algunos países del mundo como Estados Unidos, Canadá o algunas islas del Caribe. Esta efeméride nació con el propósito de dar las gracias por la cosecha, aunque actualmente familias y amigos se reúnen en estas fechas para agradecer todo lo bueno que ha ocurrido en el año, siendo cada vez más habitual que se celebre en nuestro país.
Y es que, como indica Cipri Quintas, empresario y autor de los libros solidarios El Libro del Networking y Sawubona: “el hecho de agradecer resulta realmente terapéutico para las personas”. Para el creador del concepto “networking con corazón”, que hace referencia a la importancia de fomentar las relaciones interpersonales desde la perspectiva del dar sin esperar nada a cambio, el agradecimiento impulsa nuestra salud, reportándonos múltiples beneficios. Quintas ha hecho referencia a los siguientes:
- Fortalece las relaciones. Expresar gratitud puede fortalecer los lazos en las relaciones tanto a nivel personal como profesional. Cuando agradecemos a alguien, le hacemos sentir valorado y apreciado, lo que a su vez fomenta una relación más positiva y sólida.
- Mejora la salud mental. Practicar la gratitud se ha relacionado con una mejor salud mental. Las personas que expresan gratitud tienden a experimentar emociones positivas, como la alegría y la satisfacción, lo que puede reducir el estrés y la depresión. Investigaciones como la realizada por el psicólogo americano Robert A. Emmons, considerado el mayor experto científico mundial en gratitud, avalan este hecho. El proyecto de Emmons demostró que sentirse agradecidos por lo que tenemos no solo nos garantiza ser más felices, optimistas y resilientes, sino que además reduce los niveles de estrés y la presión arterial hasta en un 10 %, fortaleciendo el sistema inmunológico.
- Incrementa la autoestima. Practicar el auto-agradecimiento puede aumentar la autoestima y la confianza. Cuando reconocemos nuestras propias bendiciones y logros, desarrollamos una imagen más positiva de nosotros mismos.
- Genera actos de bondad. Cuando alguien recibe agradecimiento, es más probable que se sienta motivado a realizar actos de bondad hacia los demás. Esto puede desencadenar un efecto positivo en cadena en la sociedad.
- Desacelera el envejecimiento. Las emociones positivas disminuyen significativamente los niveles de cortisol, la hormona del estrés que afecta en buena medida al estado de nuestra piel. Además, el agradecimiento produce un aumento en la producción de la oxitocina, a veces conocida como “la hormona de la felicidad” porque fomenta la calma y la seguridad en las relaciones.
“Cada día tenemos numerosas oportunidades de agradecer, pero no nos paramos a hacerlo porque vamos siempre con prisas. Por eso en muchas ocasiones, cuando estoy con un amigo le propongo que nos paremos un rato, y me diga personas a las que quiere agradecer algo, no hace falta que estén presentes, solo que lo comparta conmigo o con las personas que estamos reunidas. Ser agradecidos es el abono donde crece la felicidad”, concluye Cipri Quintas.
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